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25 de marzo de 2014

Que no les amargue nuestra crisis

Una vez más acudo al blog de Publicidad y Cine con Valores de Alfonso Méndiz para sacar uno de los anuncios más positivos que se ha hecho este año. "Que los niños no sufran nuestra crisis" de Central Lechera Asturiana.

Los niños están acostumbrados a oír términos que nosotros no sabíamos ni que existían cuando teníamos su edad; recesión, prima de riesgo, crisis económica, etc. Es bueno que aprendan virtudes como la sobriedad, el desprendimiento de los bienes materiales, la generosidad, compartir. Pero no "agobiarles" y "machacarles" con una crisis que ni han provocado ni pueden solucionarla ellos y que ni siquiera pueden comprender. No les amarguemos la infancia, enseñémosles a jugar, a pasarlo bien, a disfrutar con lo que tienen (aunque sea poco o nada). Ya tendrán tiempo de aprender las demás cosas por ellos mismos.

21 de marzo de 2014

Me he dado cuenta de lo fácil que es hacer felices a los demás

El día antes a San José en clase animaron a los alumnos pequeños a escribir una carta a su padre para felicitarle por el "Día del Padre". Para eso el profesor llevó folios blancos y sobres. Les dijo que escribieran lo que quisieran; anécdotas divertidas que les hayan ocurrido con su padre, cosas que sepan que les gusta, y que les digan que les quieren y por qué. Además quedaron en que les dejaran la carta debajo de la almohada, para que la noche antes a San José la vieran y los papás se fueran a la cama con buen sabor de boca.

Los alumnos, ilusionados, se pusieron manos a la obra y empezaron a escribir. Los botes de típex y las gomas circulaban constantemente por la clase. Algunos no sabían que decir y otros pedían más folios. Al final todos escribieron su carta.

Al día siguiente el profesor les preguntó si se habían acordado de hacerlo. Todos contaron las "peripecias" que tuvieron que hacer para dejar la carta sin que les vieran, otros tuvieron que buscar a su madre como aliada para que no se descubriera "el secreto" hasta la noche. Los comentarios eran muy positivos, los padres estaban muy contentos, se esperaban el típico dibujo o una corbata y la sorpresa les encantó. Uno de los alumnos comentaba:

- Yo de lo que me he dado cuenta es de lo fácil que es hacer feliz a mi padre, me ha despertado dándome besos emocionado.

Y es verdad, para hacer felices a los demás no necesitamos grandes cosas, sino muchos pequeños detalles, estar pendientes de los demás. No basta con querer a la gente, también hay que saber demostrarlo.
10 de marzo de 2014

Que solo es para el profe

Un compañero de trabajo me ha mandado esta conversación de un padre con su hijo, me ha encantado y creo que refleja muy bien la figura de "el maestro".

Hoy he tenido que hacerle un justificante a mi hijo, para su maestro del Instituto, justificando su falta de asistencia, porque ha estado en el médico. Evidentemente, la he redactado correctamente, dirigiéndome a él de usted, e iniciando el escrito con un "Estimado Sr. profesor".

Cuando mi hijo la ha leído, se ha quedado pasmado, preguntándome que porque escribía un simple justificante, con tanta corrección, que solamente se trataba de un justificante para el profe, y ha añadido "ni que fuera el presidente del gobierno".

Y le he respondido lo siguiente:

Querido hijo, posiblemente, un maestro, es una de las pocas personas en este mundo, a las que debes respeto, ya que de él depende, que tu futuro, sea el de una persona educada, y con conocimientos.

De él dependen, también, los presidentes de gobierno, y cualquier otra profesión, de su trabajo dependen, en resumen, todas las personas que nos encontraremos en nuestra vida, y de él depende, el concepto que esas personas a su vez, tengan de nosotros.

Presidente de gobierno, puede ser cualquiera, es una vida cómoda, y como puedes ver en los últimos tiempos, de vagancia y falta de honradez absoluta.

Maestro, solo pueden ser unos pocos, únicamente, los dispuestos a llevar una vida de sacrificios, inculcando conocimientos al bien más preciado de un padre: sus hijos.

Sin mirar, cedo mi puesto al maestro, durante gran parte del día, para que colabore con tu educación, pero JAMÁS, permitiría que un presidente del gobierno, llevara a cabo tal tarea, porque poco bueno podría enseñarte.

Es por eso, que le demuestro respeto, y afecto. Si este justificante, fuera para un presidente de gobierno, no solamente lo trataría de tu, y con lenguaje vulgar, sino que incluso, ni siquiera lo escribiría, porque a un presidente de gobierno, a cualquier presidente de cualquier gobierno, le importa un pijo tu educación.

Me ha mirado sonriendo, y me ha dicho "tienes razón".
28 de enero de 2014

No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo

Me han mandado esta historia, es de esas muchas que circulan por internet, y que nunca sabremos si ocurrieron en verdad o no, se la he contado a los niños en clase y me ha impresionado la lectura que han hecho de ella. La historia dice así:

Había una vez dos niños que patinaban sobre un lago helado. Era una tarde nublada y fría, pero los niños jugaban sin preocupación. De pronto, el hielo se reventó y uno de los niños cayó al agua, quedando atrapado. El otro niño, viendo que su amigo se ahogaba bajo el hielo, cogió una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró romper la capa de hielo, agarró a su amigo y lo salvó.

Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaban cómo lo hizo, pues el hielo era muy grueso. 


- “Es imposible que lo haya podido romper con esa piedra y sus manos tan pequeñas”, afirmaban. 


En ese instante apareció un anciano y dijo: 


- “Yo sé cómo lo hizo”.

- “¿Cómo?” 
- “No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo”.

Muchas veces nosotros mismos nos cortamos las alas, ponemos pegas para no hacer algo, buscamos miles de excusas que de alguna manera justifiquen que no intentemos mejorar algo o sacar nuevas iniciativas. A veces, tenemos "algún cenizo" cerca que se encarga de desmotivarnos. A los niños hay que enseñarles a ser cabezotas, a intentar las cosas hasta que las consigan, a no tirar la toalla, a hacer oídos sordos a los que les digan que no pueden. La vida ya nos pone los límites, no añadamos más de los que hay. Que no se conformen con volar como gallinas si pueden ascender como águilas.